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1885-1911

El hombre que escribe le roba al tiempo, por lo que era muy necesario dejar un testimonio escrito del trabajo que realizaron los primeros hombres y mujeres de Dios que nos trajeron a luz del Evangelio del Señor Jesucristo a Honduras. Para que recordemos lo que Dios ha hecho por nosotros, en nosotros y con nosotros.

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Después de una extensa investigación sobre la vida y la obra de don Alfredo Hockings y los inicios de la obra del Señor Jesucristo en Honduras, el resultado fue este libro, que por la gracias de Dios tú tienes ahora en tus manos.

Este libro es sin lugar a duda la evidencia tangible de que Dios honra a los que le honran. Dios ha decidido honrar el trabajo que don Alfredo Hockings y los Pioneros del Evangelio en Honduras realizaron. Para ello, Dios ha movido muchas personas a lo largo y a lo ancho de este mundo, aunque no lo creas. Por los momentos estos nombres permanecerán en el anonimato, pero un día tendremos la oportunidad de hablar con ellos y agradecerles por su extraordinaria labor. A ellos dedicamos este espacio donde ampliaremos algunos aspectos de la vida y la obra de don Alfredo Hockings.

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Esta tarea naturalmente no fue nada fácil. Considerando la poca información que teníamos de estos primeros misioneros. Pero Dios puso en mi camino personas, documentos y recursos que me permitieron cumplir con este propósito. Por lo que, si debe haber algún reconocimiento por el mismo debe ser enteramente para Dios nuestro Padre.

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Después de terminar el libro de Alfredo Hockings, encontré mucha información adicional que me permitió tener un panorama más amplio y exacto de la vida de don Alfredo Hockings, especialmente de sus primeros años en Torquay y sus últimos días de vida en Inglaterra. Sumado a esto y con la ayuda de la Biblioteca Virtual de los Buscadores de Historia en Honduras, recibí muchos testimonios personales de hermanos de las Salas Evangélicas que tuvieron el enorme privilegio de conocer a don Alfredo Hockings y su familia. Todo esto permitió la creación de esta página web, como una extensión del libro que nos permita ampliar muchas cosas que, por economía de espacio y recursos no se pudieron incluir en él.​​

Mapa Antiguo de Devon, Inglaterra

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​Don Alfredo Hockings nació en Newton Abbott, Devon, Inglaterra, el 13 de enero de 1885. A finales del siglo 19, la Gran Bretaña era considerada la potencia mundial más grande del mundo, esto bajo el reinado de Victoria I. En este tiempo se inició la Era de la Revolución Industrial y la Revolución Comercial. La producción de trasatlánticos como el Titanic y Mauritania habían hecho de Inglaterra un país industrializado. Y en la regio de Devon, donde nació don Alfredo Hockings, el fuerte eran los ferrocarriles. Ahí se produjeron la mayor cantidad de ferrocarriles de Reino Unido y del mundo. Por lo que de alguna manera la vida de don Alfredo Hockings estuvo marcada por los trenes. Pero la infancia de don Alfredo Hockings se desarrollaría en la ciudad costera de Torquay. Ahí frente a las bellas playas de las que se conocieron por mucho tiempo como la Riviera Inglesa, crecería este niño. Su infancia seria influenciada por los primeros descubrimientos hechos por explorador cristiano David Livingston, quien descubrió las Cataratas de la Reina Victoria en África. Lo cual despertó en Alfredo Hockings, como en la mayoría de los niños ingleses, un espíritu de aventura.​​​​

Censo de Torquay en 1891

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​En sus sueños el pequeño Alfredo Hockings se imaginaba explorando las cumbres de una montaña en México o los ríos de la amazona en Brasil. Soñaba ser como el misionero Hudson Taylor en las exóticas tierras al interior de la China.  Así lentamente fue moldeada su niñes y juventud. Sus padres eran humildes de condición. Su padre era un ladrillero de la comarca y su madre una ama de casa. Alfredo Hockings era uno de los 13 hijos de James y Mary Ann Hockings, quienes se las arreglaron para poder criarlos de la mejor manera.

Consiente de la necesidad de su familia, Alfredo Hockings encontraría trabajo en un Hotel de la ciudad costera de Torquay como mandadero de recads, donde su hermana trabajaba como mucama. Los turistas que llegaban a Torquay venían de Ay, Francia o Besigheim en Alemania, por lo que había un intercambio de comercio y turismo entre estas ciudades vecinas, lo cual facilitaba el aprendizaje del francés y alemán. Con el paso de los años el joven Alfredo Hockings fue recomendado por su jefe para ser mayordomo del Hotel y ahí aprendió las formas y modales propios de la aristocracia inglesa.

A sus 19 años fue invitado por su jefe el Señor Wilkes a unas reuniones juveniles que se realizaban en su casa. Pues en ese momento había llegado a Inglaterra el Movimiento de los Hermanos. Este movimiento reunía a cristianos legítimos que deseaban volver a la sencilles de la iglesia primitiva. Por los que procuraban reunirse en las casas particulares, para cantar, orar y estudiar juntos la Palabra de Dios. Y fue en este pequeño grupo que Alfredo Hockings entrego su vida al Señor en 1904, después de haber estado asistiendo a una reunión de oración para jóvenes durante 3 años. Después de lo cual, creció en su deseo de servir al Señor y se involucró en cuanto ministerio pudo después de bautizarse. Sirvió en la Escuela Dominical, en el Evangelismo y la predicación al aire libre. Y entonces sintió un llamado a las misiones. Y Dios permitió que su deseo se cumpliera.​

Censo de Torquay en 1911

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Don Alfredo Hockings en 1911 con 26 años de edad

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Resumen escrito en el Libro de los Candidatos de Ecos de Servicio sobre
don Alfredo Hockings

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